Las personas somos homeotérmicas, es decir, dependemos de la luz del sol para regular nuestra temperatura, para que haya un equilibro en nuestros ciclos del sueño y llevar a cabo múltiples tareas metabólicas. Sentir su calor tiene, asimismo, un efecto indispensable y poderoso para nuestra salud mental explica el psiquiatra del Hospital Regional Rancagua, Dr. Claudio Reszczynski “La luz solar nos activa y da lugar a la producción de la serotonina, una de las hormonas o neurotransmisores responsables de que nos sintamos en agrado. Juega un rol significativo en las alteraciones estacionales del estado anímico”.

El especialista explica que “se observó que la producción de serotonina por parte del cerebro era mínima durante el invierno y el índice de producción de serotonina por el cerebro se relacionaba directamente con la duración prevaleciente de luz solar brillante. Es destacable la alta incidencia de depresión, asociada también a este factor”.

Es por esto que expone el especialista en salud mental que sería necesario tomar medidas epidemiológicas en este sentido. “Necesitamos a una población más sana, lúcida y con un ánimo propositivo que nos permita enfrentar esta pandemia” argumenta.

“Chile está entrando en invierno, y conociendo los factores de riesgo asociados que existen en nuestra población, como es la carencia de vitamina D y su mínima exposición al sol, se necesita en forma urgente una estrategia global, orientada a una mejor salud física, mental y emocional de las personas en situación de emergencia, especialmente con respecto a una cuarentena”, asegura el Dr. Claudio Reszczynski.

Y es que el encierro y la falta de sol “son un factor muy importante en consideración no solo del contagio, sino que también en el origen de una deficiencia inmunitaria” subraya, por lo que aconseja “Una campaña de radiación solar efectiva recibiendo la luz solar en forma dosificada, puede dejarnos con mejores defensas para disminuir la gravedad y secuelas de los contagios”.

Concluye diciendo que “estas acciones están propuestas para la salud mental grupal, individual, como asimismo para la salud ocupacional donde debieran existir salidas a los espacios abiertos y turnos para recibir luz diurna. Lo importante no es la cantidad de sol, sino que su exposición beneficiosa y prolongada en el tiempo”.

Es por esto que el especialista en salud mental finaliza haciendo un llamado para que “todas las personas individuales y las empresas en conjunto entiendan esta necesidad deteniendo sus actividades de trabajo todos los días, durante 15-20 minutos, para salir del agobio del encierro, y obtener con los ojos cerrados el beneficio del sol, que es gratuito”.

 

img_asanchezm_20170810-142149_imagenes_lv_terceros_istock-183344921_2-kSQ--656x436@LaVanguardia-Web

 

 

 

Fuente entrevista diario el rancagüino