El Maqui, es uno de los árboles sagrados de los mapuches, y en algunas zonas, junto al canelo y el laurel, forman parte del altar sagrado llamado “Rehue”, utilizado en ceremonias y rogativas.

El pueblo mapuche ha utilizado desde tiempo inmemorial las bayas de maqui como alimento y forma parte de platos típicos, como el “curanto” plato de composición variable a base de carne y verduras cocinadas en un hoyo practicado en la tierra y cubierto de piedras calientes. También toman su zumo y fabrican a partir del jugo fermentado una bebida alcohólica llamada TECU. Asimismo, los tallos y hojas tiernos resultan comestibles.

Ampliamente utilizado en la medicina tradicional mapuche, las bayas se utilizan para desinflamar y cicatrizar, como diaforético (para provocar la sudoración) y como digestivo, diurético y expectorante. El jugo de las hojas se usa para curar heridas, contra la diarrea y como analgésico.
Cuenta el Dr. Jorge Alonso, en su revisión del Maqui que, en 1496, el cronista chileno Alonso de Ovalle, relataba que las hojas del maqui servían contra quemaduras y que en 1889 el Doctor chileno Adolfo Murillo, mencionaba el poder antiinflamatorio del jugo y de las hojas en afecciones de garganta y que Vicuña Mackenna, político e historiador chileno de finales del siglo XIX, reseñaba que los aborígenes utilizaban el maqui para las diarreas por su poder astringente y que también lo usaban en las casas grandes de la capital Santiago (Alonso J. Rev. Farmacol. Chile (2012) 5 (2):95)

maqui